Microenergía festeja sus 25 años reflexionando sobre su experiencia de actuar en la crisis con una mirada de largo plazo.
Corría el año 2002, más precisamente el 17 de junio en la Argentina, cuando un grupo multidisciplinario se autoconvocaba para crear una organización social que para ese entonces parecía imprescindible: Microenergía. Ya venía operando como una sociedad de hecho desde hacía varios años antes, aproximadamente desde 1998, cuando la licenciada Anne Cutts y el arquitecto Fernando Murillo habían trabajado juntos en Cascos Blancos, Esta organización de voluntarios argentinos creada para responder en forma efectiva y eficiente a catástrofes de distinta naturaleza en el mundo poniendo a disposición profesionales dentro un amplio rango de actividades, desde planeamiento urbano y deportes en la Franja de Gaza, veterinarios en el West Bank (Palestina), reconstrucción ante terremotos en El Salvador, viviendas para desplazados en Ruanda, médicos en múltiples emergencias en el extremo oriente, Africa y por supuesto en América Latina. En este marco de inspiración y enormes aprendizajes, muchos argentinos que participaron en esta iniciativa, ya de regreso a su patria, advertían con preocupación los signos de una profunda crisis social y económica que se evidenciaba ya en año 2000 en alarmantes indicadores de pobreza y marginalidad. Carlos Zaballa, embajador argentino, generosamente se sumó brindando un apoyo clave a la iniciativa brindando dirección y consejo sobre la esencia de la cooperación internacional, ahora aplicada a proponer modelos de desarrollo sustentables adecuados para las distintas regiones de la Argentina. Desde su origen, la organización buscó trascender la coyuntura, entendiendo que ninguna crisis es fruto de un determinado factor en un momento de la historia de los pueblos, sino por el contrario, la sumatoria de factores acumulados a lo largo del tiempo. Esta mirada estratégica de la organización para imaginar futuros alternativos posibles ha sido un rasgo distintivo desde su fundación y así esta expresado en la redacción de su estatuto registrado en la Inspección General de Justicia (IGJ) con el número 1150/02. Coronó esta institucionalidad el diseño del logo de la institución que centró una abeja, símbolo del trabajo mancomunado y organizado sobrevolando el planeta, reflejando la vocación del grupo de crear soluciones globales a partir del trabajo coordinado y solidario.
La primera comisión directiva de la organización quedó constituida con el Arquitecto Antonio Murillo Luque como presidente, el arq. Fernando Murillo, secretario, la Lic. Anne Cutts tesorera, el Dr. Carlos Zaballa, primer vocal, el Lic. Pablo Kennedy, segundo vocal, junto a Carlos (Bill) Kennedy, los arqs. Diego De Franscechi y Roxana Escolar y la lic. Daniela Atensia. Esta primera comisión establecería en los dos primeros años de la organización la orientación de acciones a lo largo de su desarrollo. Tres temas dominaron la agenda de los primeros cinco años, muy relacionados con la crisis de Argentina. En primer lugar, la cuestión del micro-emprendedurismo como medio válido y sustentable de generación de empleo. La discusión era muy profunda y compleja. Por una parte, el "Banco de los Pobres " de Mohamed Yunus en la India Link a profesor Yunus planteaba un enfoque muy poderoso por lo simple: Financiar a los más pobres no solo garantiza la recuperación de los capitales prestados, sino que es el único medio de generar mercados que permita a la mayor parte del sur global sobrevivir; es decir, que la humanidad para seguir existiendo necesita entender y responder a las necesidades de desarrollo de los más necesitados. En Argentina arreciaba el trueque como forma de intercambio de bienes y servicios en un momento de enorme agitación política que reclamaba "!Que se vayan todos!" ante la caída de cinco gobiernos en un mes. La propuesta de Microenergia planteaba una diagonal fundamentada en un sistema de microcréditos individuales, pero asociado a proyectos estratégicos en barrios populares para fortalecer cadenas de valor capaces de sostener economías locales con producción o servicios que los vecinos pudieran llevar a cabo. El modelo de "Barrios Microempresario" fue una forma de conceptualizar el principio de espacio de incubación de proyectos que coadyuven hacia la sustentabilidad social y ambiental, estimulado a partir de microcréditos que estimulen la asociatividad sobre la competencia. Un tercer tema de debate fue el cómo implementar este tipo de iniciativa, debatiéndose entre la importancia de introducir tecnología, por entonces formas de generación energética alternativa, y por otra parte, la utilización de tecnología digital que abriera nuevas posibilidades de empleo a los emprendedores. Así Microenergia gracias a la generación donación del Rotary Club accedió a un "Horno Solar" móvil que permitió apoyar distintos emprendimientos en regiones variadas del país.El primer proyecto que fue emblemático de las aspiraciones de la organización fue la intervención en el barrio San Carlos donde la organización pudo prestar y gestionar múltiples microcréditos junto a asesoramiento técnico para la reforma de viviendas que pudieran albergar talleres o actividades de servicios que apoyaran la economía familiar. La tasa de recuperación fue del 100% e incubó desde panaderías a carpinterías, gimnasios y comercios de cercanías que financiaron mejoras de vivienda y construcción de infraestructuras barriales a través de un proceso participativo de trabajos con vecinos.
El ingreso a la organización del arquitecto Andres Maidana Legal y Marcelo Strugo junto a Sonia Matarazzi sumaron un componente fundamental de experiencia en trabajo de construcción de barrios populares y en diseño gráfico y packaging que fueron fundamentales para sumar valor a las incipientes redes de desarrollo barrial que ya comenzaban a incubarse en Moreno. El apoyo a un centro de emprendedores en el cual los vecinos compartían sus herramientas y maquinaria básica permitió a la organización ayudar en el techado y completamiento de la obra estableciendo un primer centro desde el cual sostener emprendimientos en el barrio e iniciar los cursos de Microenergia dirigidos a emprendedores y familias vulnerables en los que se las instruía respecto a como cuidar sus finanzas, las condiciones edilicias, legales y de salud para asegurar un ambiente saludable de trabajo del hogar. Tales centros de emprendedores fueron la clave para impulsar la idea de los "Barrios Microempresarios" como modelo escalable a otros barrios. Un primer caso fue en Villa Zagala, en San Martin; otro fue en Nueva Pompeya, en la zona sur de la ciudad de Buenos Aires, así como se fueron sucediendo barrios que incursionaron en la materialización del centro de emprendedores como la patada inicial de una estrategia de asociatividad en un momento en que el país afortunadamente comenzaba a despegar económicamente y el estado comenzaba ya en el 2004 a otorgar subsidios a micro emprendedores, lo cual facilitó muchísimo la tarea de la organización que pudo concentrar sus esfuerzos en asistencia técnica. El trabajo en el hogar San Jose incorporó una dinámica clave trabajando con personas con discapacidades y ancianos en una zona de alta vulnerabilidad social, demostrando que más allá de las condiciones particulares de cualquier comunidad, el modelo de barrio micro emprendedor, cuando implementado con la solidaridad necesaria para construir redes y presencia del estado proporciona elementos de progreso colectivo que se revela en mejoramiento habitacional, mejores condiciones de seguridad y alegría por parte de los residentes. En la foto puede apreciarse la entrega de premios para un grupo de internados del hogar quienes incubaron emprendimientos que les permitio autoemplearse y optimizar infraestructura disponible en el hogar como un taller de cerámica desde donde se diseñaron distintas cadenas de productos que además de darles un ingreso extra para un grupo humano muy necesitado, dio sentido de pertenencia y cohesión a los internos de una institución pública. Algunos de los productos generados fueron gestionados complementariamente de una huerta comunitaria que proporcionó alimentos para una demandada cocina del hogar siempre asistiendo a los internados y vecinos necesitados del barrio. En San Martín la incubación de ciertos proyectos detonaron otros en la proximidad, como el caso del barrio San José incidiendo en zonas como los conjuntos habitacionales o los barrios autoconstruidos de Loyola que permitieron sinergias positivas entre vecinos que generalmente se encuentran enfrentados por motivos de competencia sobre recursos escasos. Pero por supuesto que no todas fueron rosas en el camino de Microenergia. Nadie desconoce las enormes dificultades con las que la organización a lo largo de su primera década tuvo que atravesar, pasando de la crisis social y económica más importante del país a un proceso de recuperación en el que las mejoras fueron coyunturales pero cuestiones de fondo de largo plazo que la organización planteó desde su fundación continuaban siendo esquivas y dificiles de materializar en términos prácticos.La organización recibió invitaciones para trabajar también en otras provincias, particularmente en Santa Fé donde una gran inundación en la ciudad capital obligó a un número importante de vecinos a relocalizarse a una localidad próxima llamada Recreo. Allí en recreo la fórmula de los microcréditos combinando con la creación de centros de emprendedores permitió gestionar exitosamente distintas iniciativas que ayudaron a los vecinos en un momento muy difícil de la emergencia. No se trató solo de ayudarlos en la crisis sino sobre todo de pensar a futuro en acciones que permitiesen sostener esfuerzos de los barrios, ya que estos son al fin y al cabo el espacio de solidaridad donde los más débiles reciben ayuda. La acción desinteresada y consistente de referentes como Jorge Diaz fueron fundamentales para asegurar que tales esfuerzos llegaran a buen puerto y sumaran a la organización una primera experiencia más allá de Buenos Aires. A partir de 2005 la organización creció en expansión territorial en forma notable. No solo multiplicó sus proyectos en multiples provincias, sino que también comenzó a intervenir en Bolivia y Colombia, a partir de la formulación de un emprendimiento conjunto, así como inició investigaciones conjuntas dedicadas a entender las dinámicas barriales productivas y sus redes de comercio justo a nivel internacional. Las evaluaciones y monitoreos realizados de los distintos proyectos ponían en evidencia que si bien el modelo impactaba en la dinamización de los barrios carecían de un espacio de exhibición y venta de sus productos en una forma sostenida. Fue así como nació la idea del MUDEI (Muestra de desarrollo igualitario) que convoco en convenio con el Ministerio del Interior con la guía de la licenciada Jessica Braver y Barbara Alschuler se convocó a 78 emprendedores de lugares desfavorecidos del país a exponer y vender productos en los patios del Cabildo de la Ciudad de Buenos Aires. La experiencia demostró que la exhibición y venta de productos que representan la posibilidad de progreso de barrios y ciudades a lo largo y ancho del país implica per se una estrategia de desarrollo sustentable valiosa a tener en cuenta por parte de gobiernos provinciales y nacionales. La iniciativa ganó varios premios nacionales e internacionales posicionando a la organización como referente en temas de desarrollo local, promoción social, ambiente, energía y gobernanza. Desde 2010, la organizacion comenzó a trabajar estrechamente con el programa de Investigación IDUS (Interdiseño para el Desarrollo Sustentable) radicado en la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la Universidad de Buenos Aires, fortaleciendo la temática de abordajes para intervenir en barrios populares y vivienda asequible Link al Programa IDUS. La organización continuó creciendo incorporando nuevos miembros que se fueron añadiendo a la comisión, tal como el caso del Dr. Andres Mage y el Arq. Gabriel Artese quienes sumaron contenidos nuevos a la organización y una rica experiencia como empresarios e industriales. En 2015, Microenergía ganó el premio del World Justice Challenge (Desafío de la Justicia Mundial), organización basada en Washington dedicada a promover buenas prácticas de inclusión de personas vulnerables en procesos sostenidos de incidencia en políticas públicas. El proyecto "Participlan" Link a "Participlan" de World Justice Challenge. "Participlán" fue desarrollado simultáneamente en el norte de Argentina, en Salta y Jujuy, y en Cochabamba y Tarija en Bolivia. A partir de un proceso participativo utilizando una herramienta que el IDUS desarrollo conocido como la "Brújula", se trabajó con en la formulación de planes de ordenamiento territorial que incorporasen previsiones de incentivo a la formación de "Barrios Microempresarios" que generasen cadenas de valor aprovechando recursos del territorio tales como recursos abundantes, energía y capacidades de la población para asociarse. La "Brújula" fue aplicada en distintos barrios dando lugar a procesos virtuosos de inclusión de sectores postergados en procesos de planeamiento y acceso a recursos vitales para su subsistencia. La aplicación de la "Brújula" en barrios postergados en los que se verificó conflictos subyacentes con ciertas nacionales de inmigrantes dio lugar a otra iniciativa asociada que vendría a llamarse "Migraplán" un espacio de discusión entre académicos y gestores urbanos para diseñar e implementar proyectos que ayuden a cohesionar sinergias entre comunidades y generen condiciones sustentables de vida. Link a la red "Migraplan" La participación de Microenergia en esta iniciativa resulto fundamental para materializar distintos encuentros en Argentina, Bolivia y Colombia. A través de estas redes la organización de extendió prácticamente en todos los países de America Latina replicando cursos de habitat y microemprendimientos gestionando distintos proyectos de transformación de barrios enmarcados en procesos de planificación de distintos municipios. La cuestión migratoria comenzó a incidir en la agenda de la organización junto a sus socios académicos como la Universidad de Buenos Aires.
El caso de Salta, donde se desarrolló un plan de integración soccio-urbana permitió trabajar con la organización TECHO y un amplio colectivo de organizaciones en pro de formular en forma expeditiva diagnósticos territoriales orientados a formular mejoramientos estructurados de infraestructuras y en los hogares. El ingreso a la organización de Barbara Kircheimer y Santiago Federico permitieron documentar gran parte de estas experiencias que fueron publicadas en la revista Postplan Link revista Post Plan,
La pandemia de 2020 motivó una importante actividad de la organización en la adaptación de barrios populares para minimizar los riesgos de contagio. Entre los distintos escenarios donde la organización trabajó fue el municipio de Luján donde previamente había intervenido en distintos barrios. en el año 2022 con financiamiento del CFI llevo adelante el programa "Habitar Lujan" que relevó 8 barrios populares del municipio con la intención de desarrollar una hoja de ruta para su mejoramiento e integración, identificando acciones claves de regularización y seguridad en la tenencia para crear las condiciones fundantes de procesos de desarrollo de vecinos. Estos proyectos permitieron profundizar en la investigación de casos que permitan validar o refutar las hipótesis sostenidas en torno al modelo del barrio microempresario. Desde 2024 la organización participa de "Saber Habitar" una plataforma dedicada a la incubación de proyectos de vivienda y hábitat asequibles y sustentables Link a "Saber Habitar" Esta plataforma a permitido a la organización utilizar su rica experiencia en la incubación de proyectos de vivienda y hábitat aportando el diseño de espacios para la producción y servicios, generando oportunidades de generación de ingresos e infraestructuras barriales.Este cuarto de siglo transitado por esta organización no gubernamental es motivo de celebración de todos aquellos que de una forma u otra participaran en sus múltiples proyectos, foros y actividades diversas. Como en su primer año, sigue renovándose permanentemente para responder con responsabilidad y consistencia poniendo los insumos de sus miembros al servicio de la comunidad más amplia a la cual sirve. La transformación reciente de Argentina es motivo de investigación y análisis de la organización, especialmente lo que implica en términos de posibilidades de progreso para los sectores populares, lo cual será publicado próximamente. Las lecciones aprendidas en los 25 años de existencia serán seguramente aportes relevantes para el proximo cuarto de siglo.









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